Razones psicosociales por las que la sociedad actual incentiva el pesimismo.


Hoy los ciudadanos españoles nos hemos despertado con la tan esperada noticia de que el paro ha bajado en 59.094 personas, la mayor caída de diciembre de toda la serie histórica. Sin embargo las reacciones de los medios de comunicación, grupos políticos y sociedad en general no ha sido en ningún caso de optimismo, esperanza o alegría. Incluso desde el gobierno, en su análisis, se hacía hincapié en que un dato aislado, cómo lo es este, no puede ser interpretado cómo un cambio de tendencia y que debemos tener en cuenta los datos globales del año (claramente negativos).

En este artículo voy a explicar a nivel psico-social porque se producen estas reacciones y que razones explican este pesimismo y sentir social en España:

1. Porque nuestro contexto social hace que el pesimismo y la sobredimensión de las noticias negativas sea un componente de deseabilidad social.

Es decir que los individuos que componemos la sociedad actual española, somos capaces de modificar nuestra conducta e incluso nuestra opinión por agradar o estar de acuerdo con la autoridad, en este caso representado principalmente por el poder político y mediático.

2. Porque tener una opinión o un sentir optimista entraña gran presión social.

El hecho de manifestar una tendencia diferente a la mayoría del grupo es arriesgado. Por ejemplo ¿Qué coste social tendría un periodista, político o economista que presentase teorías halagüeñas que finalmente no se cumpliesen? ¿Sería el mismo coste que si hubiese presentado las mismas teorías desalentadoras que el resto de sus colegas aunque estas tampoco se cumpliesen?

3. Porque ser pesimista facilita la pertenencia al grupo.

Los humanos somos seres sociales y cómo tal buscamos pertenecer a un grupo, por eso seguimos modas y nos comportamos de forma similar a la del resto de nuestro grupo de referencia. Por eso tener opinión similar y no ser el patito feo en la sociedad actual española obliga a muchos tener una visión algo mas desalumbrada que si estuviesen en otro contexto.

4. Porque muchas conductas “depresivas” a nivel social se han convertido en norma.

Se potencia y se entiende que hay que comportarse con una “tendencia depresiva”. Por ejemplo tener irascibilidad (protestas, manifestaciones, etc..), sentimientos de desesperanza, visión túnel (centrarse únicamente en datos negativos), etc.. En cambio arriesgarse a montar una empresa nueva, invertir, considerar que las cosas empiezan a ir mejor, que uno mismo tiene el control y capacidad de mejora, es considerado por la sociedad cómo una locura para los tiempos que corren.

5. Porque se ha producido una sobregeneralización de todo lo relacionado con la crisis.

Únicamente los hechos negativos (aislados o no) los consideramos automáticamente generales y englobados dentro del marco de la coyuntura de crisis económica, en cambio cualquier otro dato positivo es considerado como un hecho susceptible a ser analizado con mucha prudencia. De esta forma cualquier dato negativo tendrá mas peso que otro positivo, ya que este último no se suma a ningún otro.

6. Porque la sociedad actual se haya en un proceso de indefensión aprendida.

Se nos transmite que son las presiones internacionales o la situación global de Europa las que realmente definen la política nacional y por lo tanto nuestra vida. Nuestros impuestos, tasas y situación económica personal depende de algo externo e incontrolable. Si la hoja de ruta viene marcada desde fuera poco podemos hacer para mejorar o cambiar la situación, lo que provoca que cada vez mas la pasividad e inactividad sea la única respuesta que podemos tener ante esta situación y sólo nos quede soportar pacientemente la crisis.

7. Porque las sociedades tienden a ser homogéneas.

Es un dato objetivo que los españoles hemos perdido nivel adquisitivo en estos tres últimos años de forma general, sin embargo no ha sido así para todo el mundo y para que eso no se note y pueda existir mayor cohesión y homogeneidad, la sociedad ha introducido nuevos valores. Por ejemplo se desaprueba hacer ostentación de riqueza en público, el rico felicita las Navidades añadiendo coletillas en el que se incluye cómo sufridor de la crisis, el que no le ha perjudicado individualmente por la crisis en su balance de año automáticamente cree haber sido afectado, etc..
Y por supuesto está prohibido ser optimista y esperanzador..

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